EL HOMBRE QUE LES ENSEÑO A SOÑAR
(Articulo de Prensalibre.com del 4 mayo 2008)


El programa que se inició con 50 becas para niños y jóvenes que trabajaban en el vertedero de Cobán cuenta hoy con un edificio donde funciona un colegio cuyos 375 alumnos pueden cursar los básicos, la carrera de bachiller en turismo y hotelería, recibir educación, tutorías y atención médica, además de hacer uso del laboratorio de informática, la biblioteca y el comedor infantil.

Comunidad Esperanza ha cambiado la vida de cientos de menores que hoy pueden soñar con un futuro mejor. El proyecto comenzó en el 2003, como un sueño del sacerdote Sergio Godoy Peláez, quien fue enviado a la Parroquia Cristo de Esquipulas, en Cobán, y en las visitas a las comunidades pudo conocer la realidad que viven más de 85 familias que a diario trabajan en la clasificación de desechos en el basurero, y que también se ha extendido a comunidades marginales como El Esfuerzo I y II, y Nueva Esperanza.

“Nací en Cobán, pero vine a esta parroquia en el 2003. Los primeros meses me sirvieron para conocer el medio, y fue un momento extraordinario cuando alguien me llevó al basurero y entré de lleno en esa realidad. Allí empezaron a cambiar muchos de mis conceptos, y fue tomando forma la idea de lo que ahora es Comunidad Esperanza”, recuerda el padre Sergio.

El sacerdote asegura que al ver la realidad de estos niños entendió que su vida no iba a ser la misma a partir de ese día. “Uno se queja de muchas cosas, pero la realidad es que hemos hecho muy poco por los demás. Me dolió ver a un niño corriendo con un barrilete hecho de un pedazo de plástico y una pita, a una niña que jugaba con una muñeca desbaratada, y ambos tenían una risa auténtica”, expresa Godoy. “Lo único que se me ocurrió era que tenía que buscar la manera de encontrar una opción distinta para esos niños, y estaba seguro de que lo podía hacer permitiéndoles tener acceso a educación, salud física y mental”, asegura.
          


Una olla y una pelota

Según el padre Sergio, fue difícil ganarse la confianza de los habitantes del basurero de Sachamach. Las personas tenían experiencias negativas con organizaciones que solo los utilizaban para agenciarse de fondos, y la ayuda nunca llegaba. Incluso, pensaban que su presencia se debía a que tenía interés en llevarse a los niños. Los padres de familia no valoraban el estudio, pues sus hijos representan mano de obra necesaria para la subsistencia familiar.

Las mejores armas que encontró para acercarse a las personas fue una olla para cocinar atol y una pelota de futbol.

Todos los jueves, hasta la fecha, visita el basurero y lleva a cada trabajador un vaso de atol y lo acompaña de un pan. Después juega futbol con los niños, en un campo de tierra. Al conocer el proyecto, los padres no dudaron, y de esa cuenta es que cada vez más niños pueden aprovechar lo que les ofrece Comunidad Esperanza.

Además, brindar alimentación a los niños ha sido un incentivo para que acudan a estudiar y los padres se liberen de esa responsabilidad.

 


Ciudad Esperanza

Los sueños del padre Sergio comienzan a hacerse realidad. Este año se gradúa la primera promoción de bachilleres en turismo y administración hotelera del colegio Nuestra Señora de la Esperanza, el mismo que construyó en estos cinco años con las donaciones que recibe. Logró la apertura de la preprimaria, así como el primer y segundo grados de primaria.

Estos niños están asegurando su futuro porque aprenden que valen, y empiezan a descubrir lo que tienen, sobre todo aprenden a soñar”, dice.
       
En poco tiempo, Godoy espera poder construir lo que él denomina La Ciudad de la Esperanza.

“Es nuestro gran sueño. Sería una ciudad pequeña en extensión —dos manzanas y media para construcción, y el mismo espacio para siembras—, pero estoy seguro de que existirá mucha energía, la que los niños y jóvenes le inyectan al programa”, expresa.

Su anhelo es poder involucrar en el proyecto del huerto a las madres que aún laboran en el vertedero. Cada una será responsable de un espacio de terreno y los cultivos se traducirán en bienestar para todas.


Festival de danza
El final de curso ya está aquí y los alumnos de la Escuela Municipal de Danza están dispuestos a...

 

 

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